APARTIR DE AHORA POSTEARÉ EN LA NUEVA DIRECCIÓN:
http://patriayrevolucion.blogspot.com/
APARTIR DE AHORA POSTEARÉ EN LA NUEVA DIRECCIÓN:
http://patriayrevolucion.blogspot.com/
Una organización revolucionara debe tener siempre las miras puestas al presente y al futuro. El pasado no debe jamás suponer un lastre, sino un tema de estudio y de apoyo histórico. Cada época tiene su mensaje y la forma de comunicarlo debe adaptarse a la propia situación del presente.
Debe ser capaz de "ser como el viento", capaz de proponer nuevas vías y nuevos medios para los problemas actuales, sin perder su propia esencia y los valores eternos sobre los que se asienta. Ceñirse ciegamente a soluciones del pasado ortodoxamente es involucionar, ya que muchos de los problemas de entonces hoy han mutado, a la vez que han aparecido nuevos retos ante los cuales viejas soluciones no sirven.
No hay más que fijarse en las grandes ideologías revolucionarias del pasado siglo, y ver que aceptación y poder tienen hoy en día sin haberse renovado. No hace falta indicar nada, es algo que se cae por su propio peso. El tiempo avanza inexorablemente y quien no avanza con él, muere arrollado por su empuje y fuerza. Si las antiguas corrientes revolucionarias de entonces eran revolucionarias, era por su nueva concepción del ámbito político, social y económico. Muchos años después, repetir esas mismas soluciones desencadenaría un movimiento contrarevolucionario.
Ser revolucionario es la radicalización de la evolución natural, es forzar un cambio. Pero para poder crear ese cambio, hace falta renovar continuadamente los métodos de reforma para que estos sean una alternativa evolutiva. No se trata de olvidar el pasado, sino de adecuar la sapienza de aquellos precursores al actual sistema, al presente, y enfocarlo al futuro. Las revoluciones siempre son para el futuro.
Hagamos nuestra lucha actual y conquistaremos el futuro.
Se suele recurrir al tópico materialista del "enriquecimiento y bienestar económico" para explicar la pasividad y conformismo de las masas en nuestro país, mas esa teoría se derrumba como un castillo de naipes cuando se observan los conflictos del país vecino, Francia.
Si se hace un análisis superficial, se podría creer que es justamente el empobrecimiento que la ley del primer trabajo traería a los graduados franceses, pero no es así. Las clases más pobres -fuesen estudiantes o no- no fueron las que se manifestaron en contra de esa ley, sino los que aprovecharon los disturbios para atacar a los propios estudiantes que asistían a las protestas. Prueba de ello es la ayuda ofrecida por los identitarios franceses a las víctimas estudiantiles. Casualmente las hostilidades vinieron de inmigrantes de segunda y tercera generación ¡Fraternidad! La asimilación no culmina ni en 50 años porque no existe, es una quimera.
Desde España los revolucionarios vemos con envidia la presión de esos grupos estudiantiles y trabajadores para derribar un proyecto de ley bastante extremo, diríamos que ultraliberal. Y echamos a la vez la vista a nuestra juventud, capaz de movilizarse masivamente para beber en un parque con desconocidos e incapaz de agruparse libremente para proteger sus derechos como estudiantes y trabajadores. Gran parte de culpa la tiene nuestra cultura de la evasión y un optimismo desmesurado.
Nuestro país es uno de los primero consumidores de cocaína en Europa, el segundo país del mundo en operaciones de estética, lugar de las mayores discotecas del planeta y con los mayores barrios gays de nuestro continente. Aunque parezca un tema baladí, todo esto y sus derivados (cultura de prensa rosa y amarilla, exaltación de vividores y picaruelos) son causa y consecuencia de una sociedad aborregada, servil y alienada. Vivimos una etapa propia de las decadencias cíclicas de la historia, salvo que esta ya dura demasiado tiempo y no parece haber un conato de redención ¡Nosotros mismos somos nuestros propios bárbaros!
Urge crear un renacimiento revolucionario, es decir, de base. Un virus destructor que aniquile a corto plazo la cultura basura del consumismo y de la autocomplaciencia através de zafias aficiones. ¿Pero, cómo? El panorama anteriormente expuesto es aterrador, y sin embargo esperanzador. Aterrador por su propia realidad, y esperanzador por ser el fondo cultural, la última cloaca. Apartir de ahí sólo hay o estancamiento o resurrección. Luchemos por esto último.
Para ello debe existir una alternativa global y desatomizada. Un conjunto sabiamente engranado que se ofrezca como una realidad mejor para las almas rotas de nuestros "compatriotas". Una cultura alternativa real que se asiente en los modelos clásicos pero fuertemente vanguardista. Un modelo de vida que frente a la lluvia pesada sea trueno de fuego. Aunque el presente nos haga creer que el Arte ya no es lanza de ideas, yo os invito a seguir creyendo en su poder regenerativo. La creación de una nueva escuela (como lo fuese el futurismo en Italia o el renacimiento realista alemán) moderna que derrumbe con su fuerza y pureza toda la ponzoña pseudocultural que subyuga el genio y el alma a las bajas pasiones.
La música, las artes escénicas, la pintura... Un mecanismo perfecto de tuercas revolucionarias que alienten el motor de esta nuestra juventud. Parece tarea complicada mas ya se hizo en el pasado numerosas veces ¡No es tiempo para tibios o incrédulos! Para cambiar nuestra tierra sólo hemos de devolverle sus corazones, hoy presos con sus almas en las celdas del materialismo.
¡Que vuelva a reír la primavera!
¡Que nuestra tierra comience a florecer!
¡Por el renacimiento!
¡Salve et Victoria!
Anatomia del Corazon (Enrique Simonet)
Calvo Sotelo repitió muchas veces aquello de "prefiero una España roja a una España rota", la última vez el 16 de junio de 1936 en el Congreso. Ahora en el 2006 nosotros no podemos preferir ni decidir pues España ya está de facto rota y con fecha de defunción: 30 de Marzo.
Aprobar un estatuto anticonstitucional no sólo rompe la carta sobre la cual se rige la legalidad del sistema –carta que nos importa bien poco- sino que es una clara muestra de que el gobierno, sus ministros y los diputados están fuera de toda legalidad.
Se trata pues de un golpe de estado. Un inteligente y estudiado golpe por el cual un grupo determinado se apodera de los resortes del gobierno. Un colapso de gobierno que vulnera la legalidad institucional para derrocar el estado vigente. Y este gobierno sutilmente lo ha llevado a cabo desde la presidencia. Por lo tanto es ilegal.
Fuera de todo el proceso legislativo, fuera de constituciones y de reglamentaciones, el problema es mayor aún, aunque fuere bastante que un gobierno sea ilegal. La verdadera ruptura -la dolorosa- no es la de la legalidad o la del deplorable régimen de las autonomías, sino la del propio corazón de España, un corazón que ha sido mancillado y cuyas partes se venden al mejor postor. Alguien ya no de dudosa moralidad, sino de confirmada amoralidad y maldad manifiesta.
España ya no es UNA, sólo lo es en los luceros. Ni cincuenta y una pues no hay más España que una. Tampoco es roja, ojalá lo fuese si con ello consiguiésemos alguna política social con principios de solidaridad entre regiones, ni comunista, pues poco durarían esas bodas gays u otras tonterías burguesas. El gobierno es apátrida, asocial y enajenador. Estamos ante un monstruo político capaz de hacer cumplir todas las maldades que se proponga.
España está rota, y ya no valen moderaciones o tibiezas -nunca valieron en realidad-.Ya no hay tiempo de dudas o perdones, sino de acción ante esta ruptura total de lo único que parecía quedarnos en un mundo materialista y alienado. Ahora más que nunca la tierra exige de nosotros el coraje que fluye por nuestra sangre, sangre de aquellos que la regaron para que hoy no seamos los últimos del ayer, sino los primeros del mañana.
¡Ahora mas que nunca REVOLUCIÓN!
Nace Patria y Revolución como organo de diario digital ligado a www.campano.org
En él se publicarán artículos sobre actualidad, historia y opinión.
Se tratará de actualizar regularmente.
Bienvenidos
¡Patria y revolución!