Anatomia del Corazon (Enrique Simonet)

Calvo Sotelo repitió muchas veces aquello de "prefiero una España roja a una España rota", la última vez el 16 de junio de 1936 en el Congreso. Ahora en el 2006 nosotros no podemos preferir ni decidir pues España ya está de facto rota y con fecha de defunción: 30 de Marzo.

Aprobar un estatuto anticonstitucional no sólo rompe la carta sobre la cual se rige la legalidad del sistema –carta que nos importa bien poco- sino que es una clara muestra de que el gobierno, sus ministros y los diputados están fuera de toda legalidad.

Se trata pues de un golpe de estado. Un inteligente y estudiado golpe por el cual un grupo determinado se apodera de los resortes del gobierno. Un colapso de gobierno que vulnera la legalidad institucional para derrocar el estado vigente. Y este gobierno sutilmente lo ha llevado a cabo desde la presidencia. Por lo tanto es ilegal.

Fuera de todo el proceso legislativo, fuera de constituciones y de reglamentaciones, el problema es mayor aún, aunque fuere bastante que un gobierno sea ilegal. La verdadera ruptura -la dolorosa- no es la de la legalidad o la del deplorable régimen de las autonomías, sino la del propio corazón de España, un corazón que ha sido mancillado y cuyas partes se venden al mejor postor. Alguien ya no de dudosa moralidad, sino de confirmada amoralidad y maldad manifiesta.

España ya no es UNA, sólo lo es en los luceros. Ni cincuenta y una pues no hay más España que una. Tampoco es roja, ojalá lo fuese si con ello consiguiésemos alguna política social con principios de solidaridad entre regiones, ni comunista, pues poco durarían esas bodas gays u otras tonterías burguesas. El gobierno es apátrida, asocial y enajenador. Estamos ante un monstruo político capaz de hacer cumplir todas las maldades que se proponga.

España está rota, y ya no valen moderaciones o tibiezas -nunca valieron en realidad-.Ya no hay tiempo de dudas o perdones, sino de acción ante esta ruptura total de lo único que parecía quedarnos en un mundo materialista y alienado. Ahora más que nunca la tierra exige de nosotros el coraje que fluye por nuestra sangre, sangre de aquellos que la regaron para que hoy no seamos los últimos del ayer, sino los primeros del mañana.

¡Ahora mas que nunca REVOLUCIÓN!